Fin del ciclo psicoterapéutico, se terminó el viaje o más bien comienza?

El loco avanza entre caminos desconocidos y riesgosos. A veces con alegría, otras errante y siempre sin saber exactamente hacia dónde va o que quiere, simplemente avanza. lleva el numero 0 ya que no tiene una posición definida entre los Arcanos mayores, y es que es él, en su camino incierto y lleno de derroteros, el testigo y protagonista de este viaje iniciático. La cuestión esta, en no solo si logra atravesar el viaje, sino en que, si podrá registrar el viaje en sí y por sobre todo, que hará con la experiencia de todo lo vivido cuando alcance a “El mundo”?, el último de los Arcanos.

Cual ejercicio de asociación libre, se me ocurrió esta imagen del recorrido del tarot para describir mi travesía en la terapia psicoanalítica. En ella, he trabajado esa infusión de agua y aceite entre lo que he anhelado siempre y las acciones para llegar lograrlo que a menudo terminaba abandonando o saboteando. Pero he logrado más que eso, he logrado tener el registro de cuando ese boicot aparece y como abordarlo,  y nada de esto por supuesto, lo habría conseguido sin la terapia.

El síntoma que me llevo a buscar ayuda fue la falta de sueño, en plena cuarentena y luego de haber dejado un trabajo por otro, llegue a pasar 48 horas seguidas sin dormir. Esa fue la alerta, y así empezó.

El viaje lo comencé con curiosidad, no sabía cómo este proceso que desde la primera sesión lo sentí muy distinto a mi última, y única, experiencia en este campo. Aquella vez se trató de una terapia del tipo conductual, que aborda un tema en específico y acompaña con consignas hasta poder encarar la problemática. Acá abordamos todo un viaje que arranco con mi historia, la infancia y una gran recorrida sobre la adolescencia, donde marcamos gran parte de los patrones de conducta que hasta hoy están presentes.

Ha sido un trabajo tremendo hacia el interior en un periodo de unos 2 años y poco de trabajo continuo. leyéndome constantemente, tenía siempre 2 momentos claves para analizarme y pensar lo discutido en terapia, apenas cuando salía y volvía a casa caminando y los domingos, cuando salía a caminar por horas. Que decir de la cantidad de momentos de tensión y estresantes durante estos últimos años, nos fuimos adaptando a los horarios de la cuarentena, siendo por un tiempo prolongado la única interacción con alguien que tuve en persona, eso también tenía un valor, ¡hasta me despidieron camino a una sesión!

Este viaje no solo se trataba de explorar hitos en el tiempo. También fue un trabajo evolutivo, de hacerme cargo del deseo y actuar sobre él, ¡que ventaja enorme el poder escucharse y saber leerse! así se dio finalmente mi viaje a Alemania y decidí que aun el trabajo psicoanalítico no cubría una de las cosas que yo deseaba identificar, faltaba por trabajar “el letargo creativo” y ese se venía a Alemania justo con el resto del equipaje. De ahí que continuásemos todo este periodo, que también tendría preparada sus propias sorpresas, de las cuales ya conté un par en este mismo espacio.

En la próxima entrega de este blog hablare de exactamente qué fue lo que propició hace poco que mi analista, luego de que yo llegase con un planteo más procesado (y trabajado con la ayuda de la escritura) me propusiese el final del tratamiento. Me gustó notar que las preguntas que ella hacía, yo ya me las había respondido en el texto. Fue entonces cuando comencé a prepararme y comenzar a procesar el hecho, de que ya no necesitaba de un analista para poder registrarme frente a una situación X, para poder identificar si esa situación pasa por el deseo o no. ¡Logré el gran objetivo!

 

Cada cierre en mi vida ha sido un logro, me refiero a concretar algo, llevarlo a cabo. esta terapia ha sido uno más, uno muy valioso! ¿Qué viene de ahora en adelante? Y ahora viene la etapa de hacerse independiente, cual recién graduado de la facultad que ahora se enfrenta a la vida laboral y todos sus vaivenes, de poner en práctica todo este autocuidado, ahora más que nunca. volveré a ver a mi analista seguro! Pero esta vez, espero, no desde el estado de alerta sino desde un lugar más pleno.

No puedo dejar este post sin decirle a quien lee ( si es que esto lo llega a leer alguien), que sino a se ha analizado hasta ahora que no pierda la oportunidad de hacerlo, que para el que diga que no está dispuesto a “contar sus intimidades a un extraño” que cuente los éxitos que lleva solo contándoselas a sí mismo, que el costo de oportunidad siempre será desproporcionadamente mayor que el costo de un tratamiento, que así como no todos pegamos onda con nuestro odontólogo o peluquera, lo mismo puedo pasar con el primer, segundo o tercer analista con los que intenten y que no hay viento a favor que le sirva, al que no sabe hacia dónde va. Sin inversión en nuestra salud mental, en el autorreconocimiento y en la responsabilidad sobre nuestro deseo, difícilmente va a haber felicidad.

¡Suficiente! ¡Hora de saltar al próximo post, saludo a mi psico si llega a leer esto! (no se terminaba de ir el pibe) nos vemos!

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